MARTÍN MENEM DICE QUE “BAJA LA MOROSIDAD” MIENTRAS MILLONES DE ARGENTINOS SIGUEN ENDEUDADOS

Mientras crece la preocupación por el nivel de endeudamiento de las familias argentinas, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, aseguró que la morosidad “empezó a bajar” y volvió a rechazar cualquier intervención del Estado para asistir a los hogares que tienen dificultades para afrontar sus deudas.
La definición del dirigente de La Libertad Avanza se produjo en medio del debate que se abrió en el Congreso sobre distintos proyectos destinados a atender la situación de las familias sobreendeudadas. La oposición busca llevar el tema al recinto, mientras el oficialismo intenta canalizar la discusión a través de las comisiones parlamentarias.
Menem sostuvo que “la mora empezó a bajar, es dato” y cuestionó a los sectores de la oposición que impulsan medidas para atender el problema. Según el titular de Diputados, detrás de esas iniciativas existiría una intención de generar un efecto desestabilizador sobre la economía.
El Gobierno, además, mantiene su postura de no intervenir directamente frente al endeudamiento de las familias. “No creemos que sea necesario que el Estado intervenga”, afirmó Menem, quien argumentó que cada vez que el Estado tomó participación en este tipo de situaciones “las cosas terminaron peor”.
El problema es que mientras el oficialismo asegura que la situación comienza a mejorar, existen millones de argentinos que mantienen deudas activas y una parte importante registra atrasos en sus pagos. Datos difundidos recientemente ubican en alrededor de 5,86 millones a las personas que tienen al menos una deuda en mora, en un universo de más de 20 millones de argentinos con deudas activas.
Menem atribuyó el incremento de la morosidad a la suba de las tasas de interés y a las restricciones que, según su interpretación, afectaron al crédito. También responsabilizó por parte de la situación a decisiones económicas adoptadas durante el año pasado, mencionando la caída de la demanda de dinero, el traslado de pesos hacia el dólar y el aumento de los encajes.
El funcionario sostuvo que esos factores provocaron restricciones en el acceso al crédito y un incremento de las tasas, generando mayores dificultades para quienes debían afrontar préstamos. Sin embargo, insistió en que el problema comenzaría a solucionarse por sí mismo y que la mora ya habría iniciado una tendencia descendente.
La discusión llega al Congreso mientras la oposición reclama que el Estado adopte medidas concretas frente al endeudamiento de los hogares. El oficialismo, en cambio, busca evitar que el tema avance directamente al recinto y convocó a la Comisión de Finanzas para discutir los proyectos en comisión.
Menem también cargó contra los bloques opositores y sostuvo que las iniciativas vinculadas al sobreendeudamiento podrían tener un impacto fiscal que, a su criterio, terminaría afectando la estabilidad económica. Incluso planteó que algunos sectores buscan aprovechar la problemática para obtener un rédito político.
La postura del Gobierno vuelve a poner en el centro una de las principales características de su política económica: dejar que el mercado resuelva los problemas sin una intervención directa del Estado. El argumento oficial es que la situación se irá normalizando a medida que mejoren las condiciones económicas.
Mientras tanto, para las familias que acumulan cuotas, tarjetas, préstamos y atrasos, la discusión no pasa solamente por las estadísticas macroeconómicas. El endeudamiento representa una presión concreta sobre los ingresos mensuales y sobre la capacidad de llegar a fin de mes.
Por ahora, el Gobierno apuesta a que la morosidad continúe descendiendo sin implementar un esquema de asistencia específico. Menem asegura que “ya empezó a bajar”, mientras en el Congreso crece la presión para que el Estado tome alguna medida frente a un problema que afecta a millones de hogares.




